
Hoy el patinódromo no solo tiene iluminación… tiene vida, tiene familias, tiene deporte y tiene futuro.
Después de años de espera, encendimos junto a la ESIP un espacio que por mucho tiempo fue una deuda con patinadores, escuelas, padres de familia y toda una comunidad que no dejó de insistir.
Después de años de espera, encendimos junto a la ESIP un espacio que por mucho tiempo fue una deuda con patinadores, escuelas, padres de familia y toda una comunidad que no dejó de insistir.
Estas imágenes no son solo fotos bonitas… son postales de una ciudad que vuelve a creer en sus escenarios deportivos, que le apuesta a sus niños y jóvenes, y que entiende que el deporte también se construye con dignidad.
Neiva empieza a verse diferente… y se está notando, gracias a nuestro cumplimiento de las acciones que prometimos.








